Primvera 2019
22/10/2015 / Javier Monforte / 1181

Greenpeace considera inaceptable la propuesta del Gobierno de permitir más emisiones a los vehículos

En medio de la crisis desatada por el escándalo de Volkswagen, un documento de la Comisión Europea (CE) confirma la petición del Gobierno español para que permita subir la cifra de emisiones de Dióxido de Nitrógeno (NO2) de los vehículos diésel (56 miligramos extra, un 40% más de lo que plantea Europa) y retrasar el tiempo de implementación de los límites de emisiones para que la industria “pueda adaptarse”. Greenpeace considera esta propuesta inaceptable y opina que este Gobierno, una vez más, pone los intereses de las empresas, en este caso los fabricantes de automóviles, por encima de la salud de la población y del medio ambiente.

Esta petición de España es una respuesta a una propuesta de la CE de modificar el Reglamento (CE) Nº 692/2008 en el que se revisa las condiciones de las pruebas de control a los vehículos y los límites de emisiones permitidos. La propuesta de la CE tiene en cuenta un factor de corrección para las pruebas realizadas en condiciones reales lo que permitiría que las emisiones fueran mayores de los 80 miligramos que se permiten en las pruebas actuales. Pero no conforme con esto, el Gobierno español plantea una factor más elevado que el propuesto por la CE.

La organización ecologista recuerda que, según la Organización Mundial de la Salud, las emisiones de dióxido de nitrógeno y sus sustancias derivadas, como el ozono, pueden desencadenar el asma y causar enfermedades pulmonares como el cáncer de pulmón. Estas emisiones también están vinculadas a una mayor incidencia de enfermedades del corazón y a muertes prematuras.

Greenpeace considera que el ministro José Manuel Soria se escuda tras una supuesta desventaja competitiva con EE. UU. por tener límites altos, pero que no menciona Soria que los límites de emisiones de NOx en Estados Unidos son más restrictivos que los de Europa. Aún así, el Gobierno español en cambio está buscando excusas para darle carta blanca a la industria automotriz.

El reciente escándalo del fraude de Volkswagen ha puesto de manifiesto el engaño en las mediciones tanto en los compuestos tóxicos como los óxidos de nitrógeno, como en el consumo de combustible (el CO2 que produce el cambio climático). Por ello, Greenpeace ha lanzado hoy una petición para exigir unos controles de emisiones, que tengan en cuenta las condiciones reales de conducción, con límites de emisión más estrictos y en los que las diferencias permitidas entre los controles en carretera y en el laboratorio sean mínimas.

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